El Piropo: Acoso o Halago

Grafitti por Jorge Gobbi

Hace unos meses, la Diputada Ana Matilde Gómez presentó en la Asamblea Nacional de Panamá el Anteproyecto 177 “Que previene, prohíbe y sanciona el hostigamiento, acoso callejero, acoso, acecho, favoritismo, sexismo y racismo en todos los ámbitos.”

Los medios de comunicación la llamaron la Ley anti-piropos y rápidamente causo revuelo en las redes sociales, muchas personas la llamaron ridícula.

La reacción en contra de la iniciativa fue tal por parte de hombres y mujeres que decidí leer el documento. Sin entrar a discutir en detalle la Ley, llama la atención como los medios de comunicación encontraron un apodo limitante Ley anti-piropo, cuando tanto el titulo como el contenido abarcan mucho más, desde acoso callejero hasta equidad laboral, la Ley busca crear políticas públicas de prevención.

Existen varios puntos que se pueden rescatar del documento que considero beneficiosos, por ejemplo, la obligación de que todo empleador, institución pública y centro de enseñanza público o privado deba establecer una política interna que prevenga, evite, desaliente y sancione las conductas de Hostigamiento, Acoso Callejero, Acoso Sexual, Acecho, Relación de Favoritismo, Sexismo y Racismo.

En mi opinión, esto es una política responsable, sobre todo el hecho que se incluyan a los centros de enseñanzas; cuantas historias de acoso por parte de profesores no se comentan en las Universidades e incluso en las escuelas? Personalmente en la Universidad tuve que lidiar con el profesor “liso y lujurioso”  y les aseguro no fui la única.

Recuerdo claramente como en primer año de la universidad, una compañera entró llorando al salón de clases, cansada del acoso de un profesor. Resulta que básicamente todas las mujeres que estábamos en el salón habíamos recibido algún tipo de insinuación de parte de este individuo, pero a pesar de lo común de la situación, no existía ningún mecanismo de conocimiento público para denunciarlo.

 

La Ley cuando se refiere a políticas públicas, habla de programas educativos y hace énfasis en que se requiere un enfoque multidisciplinario para la situación.  Es importante mencionar que en otros países, se han presentado iniciativas legislativas de este tipo.

No es mi intención analizar toda la Ley, ni entrar a discutir si las sanciones son excesivas, muy bajas o demás, el objetivo es reflexionar sobre la reacción del público.

Muchos de mis contactos en distintas redes sociales, hombres y mujeres manifestaron lo ridículo de la medida,  otros indicaron que el piropo es un halago, una muestra de apreciación del hombre hacia la mujer. Sobre este último comentario en particular, lo primero que tenemos que hacer es ser honestos.

Esta Ley no se refiere a un comentario agradable o cumplido, acoso callejero, hostigamiento es lo que vivimos a diario las mujeres de todas las edades; que un hombre te siga en su carro diciendo todo lo que te hará en la noche, que un tipo desde un edificio en construcción te grite barbaridades. La línea que separa uno del otro es clara y querer justificar una acción como esta, bajo premisas de galantería es mucho más ridículo que cualquier iniciativa legal o social para atacar el problema.

Algo curioso del machismo es que hemos vivido tanto tiempo bajo estos patrones, que las mujeres toleramos actitudes que NO son normales y que constituyen una agresión. Muchas mujeres comentaban en las redes sociales “yo me defiendo sola”. En mi caso, la mayor parte del tiempo ignoro los “piropos”, pero en ocasiones son tan ofensivos y la sensación es tan desagradable que uno contesta. El simple hecho de defenderte o sentir la necesidad de hacerlo demuestra que es una agresión.

Para mí el piropo vulgar y ofensivo, es una pequeña muestra de ese sentimiento de titularidad del hombre hacia la mujer. Muchas mujeres están tan acostumbradas a esto que piensan es algo folclórico, por llamarlo de alguna manera. Seamos claros, no es lo mismo que un hombre le diga a una mujer que tiene una bonita sonrisa mientras se toman un café versus lo que escuchamos todos los días en las calles. Esto es frustrante, desde nuestra adolescencia tenemos que manejar esta situación y no hay nada que lo justifique, más que decir, así son las cosas ni modo.

Recuerdo en una ocasión estaba en la línea del banco, este individuo ha comenzado a “piropear” a una muchacha, que quizás para su fortuna entendió la mitad de lo que él dijo, pues hablaba español y ella inglés, este tipo describió su fantasía sexual con ella en plena línea del banco. Como podemos justificar esta conducta y porque tenemos que tolerarla?

Vivimos en sociedad,  hemos evolucionado desde la época de las cavernas hasta ahora y continuaremos avanzando. Durante este proceso debemos recordar un elemento básico de la convivencia social “Mi libertad se termina dónde comienza la de los demás”, como bien dijo Jean-Paul Sastre, tenemos que respetarnos, si es necesario crear marcos legales para garantizar esto, para crear conciencia y generar discusión pues que así sea.

Invito tanto a hombres como mujeres a reflexionar lo que representan realmente esas palabras “los piropos”, entendamos que la reacción no debe ser “yo me defiendo sola”, lo ideal es que detengamos esa conducta cuya reacción es la defensa. Tenemos que despertar EXIGIR respeto e inculcarlo a las nuevas generaciones.

 

P.S. Abajo algunos  videos curiosos sobre acoso callejero

https://youtu.be/v6PtZxX9Ygc

https://youtu.be/SJuTk1p1REA

https://youtu.be/1_Um8OYEVVc

https://youtu.be/TVfyxNLkXdc

Universidad en CRISIS

En esta ocasión no escribiré sobre igualdad de género, pues quiero dedicar unas líneas a otro asunto de igual importancia.

Desde hace meses venía dando seguimiento a la disputa del profesor Miguel Antonio Bernal contra el rector Gustavo García de Paredes. Un buen día leo en las noticias que el profesor Bernal había sido expulsado de la Facultad de Derecho. Sin entrar a discutir la figura polémica del profesor Bernal, algo que no se le puede negar, por lo menos basado en mi experiencia, es su calidad como docente y el amor que siente por la Universidad. El profesor Bernal  siempre fue puntual en sus clases y distinto a muchos profesores de la Facultad de Derecho, su método de enseñanza incentiva  el pensamiento analítico y crítico que tanta falta hace en nuestra sociedad.

Luego recibo vía Facebook un video del profesor Graciano Pereira, quien también es un docente muy comprometido, enfrascado en una discusión pública con el Decano.  Esto fue sorprendente,  no recuerdo haber visto algo así durante mi tiempo como estudiante.

Finalmente hace unas semanas visité la Facultad de Derecho, pues tuve que solicitar documentos en  la famosa Colina y aproveche para dar un paseo por mi querida alma máter.  El sentimiento fue una mezcla entre nostalgia, tristeza y orgullo.

Nostalgia pues recordé todas las veces que recorrí esos pasillos subiendo escaleras; tristeza por el estado de la facultad. Las paredes llenas de moho, el patio interno parece más una muestra de la flora y fauna de Panamá que un campus universitario. Pregunté a antiguos compañeros quien era el actual Decano, para mi asombro el profesor Gilberto Boutin ocupa el cargo, jamás imagine que quien siempre compartió con sus estudiantes las maravillas de las universidades francesas y el amor por la Universidad de Panamá, descuidara de esa forma la facultad.

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Orgullo pues he sido admitida para cursar estudios de Maestría en varias universidades en Estados Unidos. Mi recorrido por la Facultad de Derecho, fue justo después de un viaje corto donde visité dichas instituciones. Cuando regresé a la facultad pensé… si con tan poco podemos alcanzar tanto y competir en los más altos niveles académicos, que podríamos hacer los panameños con una Universidad acorde con las exigencias globales?

Y es esta mi reflexión, muchas veces no analizamos el rol de la Universidad de Panamá y de la educación en general.  Muchos países que han logrado impulsar su economía, lo han conseguido entre otros factores mediante importantes inversiones en educación.

Las universidades capacitan la mano de obra de un país, el resultado de una educación deficiente es una mano de obra igual deficiente. Muchos no quieren ver la realidad en la que vivimos y se mantienen en una negación, pensando que la globalización es solo poder tener productos que digan made in U.S.A. o China. Señores, la globalización significa movilidad laboral. Ese fenómeno del que tanto nos quejamos aquí en Panamá es parte de la economía actual y NO va a cambiar.

Veo como en la Ciudad del Saber se ofrecen maestrías y carreras en asociación con instituciones extranjeras, otorgan doble titulación y demás, lo cual favorece a muchas personas. Sin embargo, me pregunto si esto no es algo que debería liderar la Universidad de Panamá? Seguimos con planes viejos, infraestructuras que dejan mucho que desear y debemos recordar que es allí donde acude la mayor parte de la población panameña. Entonces mientras algunos pueden ir a la Ciudad del Saber y otros buscan los medios (incluso mediante préstamos) para estudiar en el extranjero, la mayoría sigue invirtiendo años en una carrera que probablemente ya está desfasada, eso como consecuencia trae una disparidad social aún mayor.

En el caso particular de los abogados, cuando converso con colegas me comentan lo difícil que es conseguir asistentes legales, como reciben hojas de vida de abogados aplicando a puestos de pasantes, aun así no creo que exista una universidad en Panamá que no ofrezca la carrera de Derecho.  Podemos seguir pensando como decíamos antes, que el que es bueno se prueba en la calle y demás, pero la realidad es que cuando hay mucha oferta de un producto los precios bajan pues es un mercado saturado, la mala práctica de algunos profesionales afecta al gremio en general. Si la Universidad de Panamá no se toma el trabajo de regular las carreras en base a las demandas del mercado y ejercer su función fiscalizadora, pienso que el Colegio Nacional de Abogados debería proponer examen de barra o algún tipo de control, tal cual existe en otros países.

La Prensa publico la noticia del proyecto de Ley presentado por la diputada Ana Matilde Gómez ante el pleno de la Asamblea Nacional, indica la nota que el mismo busca impedir la reelección de las autoridades de la Universidad de Panamá.  Considero este es un primer paso, la Universidad de Panamá necesita una revisión integral, autoridades, planes, se necesita sangre nueva con deseos de innovación y con una visión clara de lo que necesita el país. Personas comprometidas a mejorar la mano de obra nacional.

En general, debemos ser críticos, aceptar nuestras debilidades y mejorar.  Si una empresa necesita un gerente que hable inglés y en Panamá no lo consigue, pues lo van a traer de afuera; no podemos quejarnos y decir que me quitaron la plaza de trabajo cuando yo no califico para la misma. Este comentario es sin ánimo de discutir el tema migratorio que levanta tantas pasiones.

Algunos me dicen que no puedo comparar la Universidad de Panamá con universidades de otros países por el costo. Considero que tienen cierto grado de razón, pero OJO, esto es parte de ser autosuficientes y realmente autónomos. Autoridades con mentes innovadoras y emprendedoras pueden diseñar mecanismos para que la Universidad reciba ingresos generados por sus profesores, estudiantes mediante investigación y demás, de manera que puedan impartir educación de calidad.

Los estudiantes de la Universidad de Panamá deben recibir una educación de calidad ese es su derecho. Como país debemos exigir un sistema educativo integral que nos prepare para un mercado global.