Universidad en CRISIS

En esta ocasión no escribiré sobre igualdad de género, pues quiero dedicar unas líneas a otro asunto de igual importancia.

Desde hace meses venía dando seguimiento a la disputa del profesor Miguel Antonio Bernal contra el rector Gustavo García de Paredes. Un buen día leo en las noticias que el profesor Bernal había sido expulsado de la Facultad de Derecho. Sin entrar a discutir la figura polémica del profesor Bernal, algo que no se le puede negar, por lo menos basado en mi experiencia, es su calidad como docente y el amor que siente por la Universidad. El profesor Bernal  siempre fue puntual en sus clases y distinto a muchos profesores de la Facultad de Derecho, su método de enseñanza incentiva  el pensamiento analítico y crítico que tanta falta hace en nuestra sociedad.

Luego recibo vía Facebook un video del profesor Graciano Pereira, quien también es un docente muy comprometido, enfrascado en una discusión pública con el Decano.  Esto fue sorprendente,  no recuerdo haber visto algo así durante mi tiempo como estudiante.

Finalmente hace unas semanas visité la Facultad de Derecho, pues tuve que solicitar documentos en  la famosa Colina y aproveche para dar un paseo por mi querida alma máter.  El sentimiento fue una mezcla entre nostalgia, tristeza y orgullo.

Nostalgia pues recordé todas las veces que recorrí esos pasillos subiendo escaleras; tristeza por el estado de la facultad. Las paredes llenas de moho, el patio interno parece más una muestra de la flora y fauna de Panamá que un campus universitario. Pregunté a antiguos compañeros quien era el actual Decano, para mi asombro el profesor Gilberto Boutin ocupa el cargo, jamás imagine que quien siempre compartió con sus estudiantes las maravillas de las universidades francesas y el amor por la Universidad de Panamá, descuidara de esa forma la facultad.

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Orgullo pues he sido admitida para cursar estudios de Maestría en varias universidades en Estados Unidos. Mi recorrido por la Facultad de Derecho, fue justo después de un viaje corto donde visité dichas instituciones. Cuando regresé a la facultad pensé… si con tan poco podemos alcanzar tanto y competir en los más altos niveles académicos, que podríamos hacer los panameños con una Universidad acorde con las exigencias globales?

Y es esta mi reflexión, muchas veces no analizamos el rol de la Universidad de Panamá y de la educación en general.  Muchos países que han logrado impulsar su economía, lo han conseguido entre otros factores mediante importantes inversiones en educación.

Las universidades capacitan la mano de obra de un país, el resultado de una educación deficiente es una mano de obra igual deficiente. Muchos no quieren ver la realidad en la que vivimos y se mantienen en una negación, pensando que la globalización es solo poder tener productos que digan made in U.S.A. o China. Señores, la globalización significa movilidad laboral. Ese fenómeno del que tanto nos quejamos aquí en Panamá es parte de la economía actual y NO va a cambiar.

Veo como en la Ciudad del Saber se ofrecen maestrías y carreras en asociación con instituciones extranjeras, otorgan doble titulación y demás, lo cual favorece a muchas personas. Sin embargo, me pregunto si esto no es algo que debería liderar la Universidad de Panamá? Seguimos con planes viejos, infraestructuras que dejan mucho que desear y debemos recordar que es allí donde acude la mayor parte de la población panameña. Entonces mientras algunos pueden ir a la Ciudad del Saber y otros buscan los medios (incluso mediante préstamos) para estudiar en el extranjero, la mayoría sigue invirtiendo años en una carrera que probablemente ya está desfasada, eso como consecuencia trae una disparidad social aún mayor.

En el caso particular de los abogados, cuando converso con colegas me comentan lo difícil que es conseguir asistentes legales, como reciben hojas de vida de abogados aplicando a puestos de pasantes, aun así no creo que exista una universidad en Panamá que no ofrezca la carrera de Derecho.  Podemos seguir pensando como decíamos antes, que el que es bueno se prueba en la calle y demás, pero la realidad es que cuando hay mucha oferta de un producto los precios bajan pues es un mercado saturado, la mala práctica de algunos profesionales afecta al gremio en general. Si la Universidad de Panamá no se toma el trabajo de regular las carreras en base a las demandas del mercado y ejercer su función fiscalizadora, pienso que el Colegio Nacional de Abogados debería proponer examen de barra o algún tipo de control, tal cual existe en otros países.

La Prensa publico la noticia del proyecto de Ley presentado por la diputada Ana Matilde Gómez ante el pleno de la Asamblea Nacional, indica la nota que el mismo busca impedir la reelección de las autoridades de la Universidad de Panamá.  Considero este es un primer paso, la Universidad de Panamá necesita una revisión integral, autoridades, planes, se necesita sangre nueva con deseos de innovación y con una visión clara de lo que necesita el país. Personas comprometidas a mejorar la mano de obra nacional.

En general, debemos ser críticos, aceptar nuestras debilidades y mejorar.  Si una empresa necesita un gerente que hable inglés y en Panamá no lo consigue, pues lo van a traer de afuera; no podemos quejarnos y decir que me quitaron la plaza de trabajo cuando yo no califico para la misma. Este comentario es sin ánimo de discutir el tema migratorio que levanta tantas pasiones.

Algunos me dicen que no puedo comparar la Universidad de Panamá con universidades de otros países por el costo. Considero que tienen cierto grado de razón, pero OJO, esto es parte de ser autosuficientes y realmente autónomos. Autoridades con mentes innovadoras y emprendedoras pueden diseñar mecanismos para que la Universidad reciba ingresos generados por sus profesores, estudiantes mediante investigación y demás, de manera que puedan impartir educación de calidad.

Los estudiantes de la Universidad de Panamá deben recibir una educación de calidad ese es su derecho. Como país debemos exigir un sistema educativo integral que nos prepare para un mercado global.